22/Febrero/2012 CIUDAD DE MÉXICO.- En el hecho de que 95 por ciento de la población mexicana está excluida de la vida artística hay un nicho de oportunidad. Así lo concibe la antropóloga Lucina Jiménez, directora de La Nana, Fábrica de las Artes, un espacio en el centro de la Ciudad de México que se ha convertido en un verdadero generador de ideas y propuestas para un mejor futuro centrado en la energía creativa.
“Abrir conciencia de que otro mundo es posible y que el único camino para el desarrollo de la creación cultural y artística es un giro de 180 grados en el timón de la gestión”, fue el propósito del Encuentro Internacional de Arte y Sustentabilidad, que reunió el viernes y sábado pasados, en La Nana, a pequeñas y medianas empresas, promotores financieros, colectivos artísticos y emprendedores culturales mexicanos y extranjeros.
Quedó claro: se requiere una nueva mentalidad que deje atrás la idea del Estado paternalista y proveedor absoluto y el aparente, pero irreal, divorcio entre economía, tecnología y cultura. Es hora de tejer redes profesionales de cooperación para que las iniciativas ciudadanas que desarrollan trabajo cultural y comunitario sean sustentables. Que el Estado funcione como facilitador y el financiamiento privado a proyectos artísticos sea considerado como inversión y no como patrocinio. Que la cultura sea vista como recurso de desarrollo y no como gasto… Es el tránsito del mecenazgo a la responsabilidad compartida.
No es una utopía, sino una tendencia. El libro verde de las industrias culturales y creativas de la Unión Europea (2010) demuestra que, en plena crisis, las micro, pequeñas y medianas empresas culturales, que representan 2.6 por ciento del PIB europeo, son las que mayor crecimiento han tenido y las que más empleo e inversión social han generado.
Una empresa cultural rentable, que genera trabajo digno, bien pagado y con impacto social, parecería un sueño. Entre otros participantes, Kresse Wesling, de Londres, demostró que es realizable. Su empresa comparte 20 por ciento de sus ganancias con comunidades en Reino Unido y África que recogen desechos industriales, ella los recicla y diseña una gran variedad de productos para el mercado mundial.
El encuentro marcó el inicio de Hub Conarte Mx, espacio creado a iniciativa del Consorcio Internacional de Arte y Educación (Conarte) AC y del Observatorio de Comunicación, Cultura y Artes SC, con el apoyo de 15 organismos nacionales e internacionales privados y públicos. La idea es que los artistas cuenten con una plataforma de despegue, aprendizaje y vinculación con otros sectores para crear nuevos esquemas de relación y trabajo. “Que nadie empiece de cero nuevamente” es la consigna, asegura Jiménez, con la convicción, luego de que se presentaron 20 iniciativas mexicanas, de que es posible promover el quehacer artístico con sentido social y a la vez generar recursos para hacer sustentable la experiencia.
El potencial de la energía creativa, como fuente de riqueza y bienestar es enorme. No sólo a nivel económico, sino, en palabras del flautista Horacio Franco, en la transformación del entorno y del entramado social.